5 días de Firefox: día 3

En tres días más el quinto cumpleaños de Firefox desde que fuera liberado su versión 1.0.

Aquí voy a publicar tanto cosas nuevas como entradas que he publicado antes; de manera de repasar un poco la historia tanto del navegador como la mía en estos cinco años.

Nota: Por ciertas dificultades no pude publicar ayer Sábado esta entrada.

 

 

De la vida, Firefox y el código abierto.

 

Hace más un año que soy participante en ChileMoz, un pequeño grupo en que asumimos la tarea de la localización de las aplicaciones de Mozilla al español de Chile. Durante este año han pasado muchas cosas, desde nuestro primer lanzamiento, el de Firefox 3.5 en es-CL; la primera reunión de las comunidades de Mozilla en que participamos, el MozCamp Hispano; junto con un gran número de situaciones que ni imaginaba un par de años antes como simple usuario.

De todo eso uno puede notar ciertas situaciones especiales, siendo una de ellas notar como realmente Internet une a las personas. Si hay algo realmente anecdótico en ChileMoz es que en su inicio los tres que decidimos empezar con esta aventura estamos físicamente muy distantes: Pablo en La Serena, Emilio en Santiago y yo en Valparaíso; de tal manera que antes del MozCamp solo nos habíamos reunido una vez y por unas horas en Santiago.

Aún así, esa distancia física pudimos acortarla mediante cosas simples como emails, mensajes instantáneos o tweets; y sin siquiera usar aplicaciones específicas aún así fue posible seguir adelante en nuestra tarea.

La “magia” de Internet es saber que al otro lado del monitor hay alguien.

Otro aspecto es notar que haces un aporte para mucha gente. Aún cuando al inicio hubo gente que crítico nuestro esfuerzo de localizar Firefox, también hubo personas que valoraron nuestro esfuerzo, como uno de los mozilleros que después se sumo a nuestro grupo, Leo. Nuestra intención nunca ha sido competir con el resto de las localizaciones en nuestro idioma sino de cumplir algo que es posible con el código abierto.

Que siempre es posible acercar una aplicación a un grupo de usuarios. Que siempre es posible que las personas sientan una aplicación como algo propio.

Una situación especial es que cuando conoces mucha gente que aun distante entre ella, forma parte de una comunidad muy unida. Como fue el caso con Lourdes y Eduardo de Paraguay, Julián y Ricardo de México; Percy de Perú; Víctor de Bolivia; Marcelo y Hernán de Argentina; Guillermo de España; Marcio de Brasil; Sarah y Dan de Mozilla; Pascal de Mozilla Europe; Rodrigo de Firefox.cl; Javier –hyoga- de OpenSur; como tantos otros mozilleros de los cuales no recuerdo en este momento sus nombres pero igual tengo grandes recuerdos.

O personas de otros proyectos FLOSS, como Julio Costa de OpenStreetMap, un proyecto de mapas libres en el cuál también he colaborado y tengo aprecio.

Sentir que hay una gran comunidad junto a ti y que todos nos apoyamos aún con las diferencias y dificultades que puede haber, es algo para lo cuál no hay palabras.

Ya ha pasado más de un año de que empecé a participar en ChileMoz y muchas situaciones han pasado en ese tiempo, algunas malas pero en su gran mayoría buenas. He conocido grandes personas, grandes amigos y he participado con ellos aún a la distancia, para sacar grandes sueños.

De ahí a que más que participar en un proyecto FLOSS, estoy comprometido con ChileMoz porque le tengo un aprecio especial, de cuidar que siga adelante, con nuevos desafíos y logros. Porque el movimiento del código abierto no es sobre el código o una licencia relacionada con el; se trata sobre cada uno, sobre como con otras personas es posible construir una comunidad, como esa comunidad puede sacar un proyecto que cambie la vida a otras personas.

Y de cómo ese esfuerzo, ese código, esa comunidad, cambia a uno mismo.

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